Carlos Henríquez


Mi nombre es Carlos.
Vengo de un pequeño pueblo del sur de Chile. Un pueblo que día a día sufre las consecuencias de la industria forestal.
Me gradué de Gastronomía Internacional y, desde hace unos años, he disfrutado el poder viajar y vivir en distintos lugares, los que he tenido la oportunidad de mezclar con una de mis grandes aficiones: la fotografía.

CARLOS HENRÍQUEZ

… Bajo los volcanes, junto a los ventisqueros, entre los grandes lagos, el fragante, el silencioso, el enmarañado bosque chileno… Se hunden los pies en el follaje muerto, crepitó una rama quebradiza, los gigantescos raulíes levantan su encrespada estatura, un pájaro de la selva fría cruza, aletea, se detiene entre los sombríos ramajes. Y luego desde su escondite suena como un oboe… Me entra por las narices hasta el alma el aroma salvaje del laurel, el aroma oscuro del boldo…

El Bosque chileno, Pablo Neruda

El bosque es el protagonista de las fotografías de Carlos Henríquez,

fotógrafo chileno que a través de sus viajes,

ha retratado la naturaleza

con sensibilidad y percepción cambiantes.

Quién no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta. De aquellas tierras, de aquel barro, de aquel silencio, he salido yo a andar, a cantar por el mundo.

Pablo Neruda, El Bosque Chileno

Energía latente,

en busca del origen.

Volver a las raíces, sin salir, interiorizando.

Carlos Henríquez destaca un telón de fondo,

un follaje protagonista que emerge

para recuperar lo propio,

o para recordarnos lazos perdidos en un mar de comunicaciones absurdas.

Con imágenes simples,

aunque dramáticas, tensas,

el artista nos hace comprender nuestra fragilidad.

Renacer en un viaje hacia lo que vendrá

En un temblor de hojas atravesó el silencio la velocidad de un zorro, pero el silencio es la ley de estos follajes… Apenas el grito lejano de un animal confuso… La intersección penetrante de un pájaro escondido… El universo vegetal susurra apenas hasta que una tempestad ponga en acción toda la música terrestre.

El Bosque Chileno, Pablo Neruda

Liberados del recuerdo,

fragmentos que fueron experimentados.

Carlos sabe dejar una impronta en sus obras, que son como relatos.

Los días, las estaciones, los aromas,

determinados paisajes que nos marcaron.

Un Impresionismo que va cambiando según las sombras fugaces del tiempo.


Así como los artistas románticos,

Carlos Henríquez toma al paisaje como protagonista de evocaciones y vivencias placenteras,

La Naturaleza y la descripción de situaciones y vistas se plasman en estampas,

a la manera de un diario de viajes.

Cada capítulo posee una tonalidad cambiante según la emoción con que se lo lea.

Cada lugar que he visitado ha tenido un significado emocional, puesto que han sido parte de mi crecimiento personal.

Recuerdos, emociones y sentimientos florecían mientras fotografiaba un paisaje y es precisamente eso lo que mis fotos reflejan y es lo que me gustaría compartir: el viaje emocional y personal de un joven que ha forjado su camino en solitario.

Carlos Henríquez

Carlos Henríquez hace referencia a una vuelta de la Naturaleza que es inevitable, incomprensible,

y cuestiona el lugar que ocupa el hombre en este escenario,

ya no como hacedor y dueño de de todos los elementos,

sino como náufrago.


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