GISEL NUNES

Soy Gisel Nunes, artista visual.

Además, tengo 25 años de experiencia como radióloga, lo que influye profundamente en muchas de mis obras, donde el cuerpo aparece en sus distintas representaciones anatómicas. Mi interés por el arte comenzó, sin saberlo, gracias a mi padre, un carpintero, o mejor dicho, un artista camuflado de carpintero, quien, desde pequeña, me abrió las puertas de su taller y me enseñó a experimentar con distintas herramientas.

Tengo un profundo amor por el collage como medio expresivo y una fascinación por el papel, especialmente por aquel que, al llegar a mis manos, encuentra una segunda oportunidad o un nuevo modo de decir, incluso después de décadas.

Mi obra combina la escultura, el collage, el dibujo, el grabado y una constante experimentación. A través de la escultura, exploro formas y volúmenes que dialogan con las imágenes creadas, dando vida a narrativas que conectan el pasado con nuevas interpretaciones. A través de mi obra, transformo imágenes en nuevas historias.

Espacios sagrados, buscados, construídos y recordados…

Gisel Nunes utiliza viejas postales y recortes para evocar experiencias, paisajes vividos e imaginados.

Las postales de lo experimentado se imbrican con elementos visuales reproducidos en fotografías, estudiados, viralizados por las redes.

Principalmente, la artista recrea distintas imágenes de la historia del arte, sus texturas, sensaciones y costumbres, hilando un camino que une el pasado con el presente.

Una red de historias, momentos y voces que se entrelazan en un relato total.

Reescribir continuamente el pasado creando un palimpsesto: el cambio sucede en forma acelerada y los procesos son cada vez más veloces. Las costumbres van cambiando pero la memoria permanece.

Gisel trata de enhebrar en un lienzo-retablo un conjunto de impresiones físicas, sensoriales y emotivas que dejaron una huella, se convirtieron en vivencias, lugares mágicos, o sitios transformados por su visión particular.

Obras-tapices

Por otro lado, las obras de Gisel Nunes pueden ser vistas a la manera de tapices modernos,

logrando materializar en un fragmento

imágenes que poseen su propio tiempo.

Retazos de color y forma que hallarán su momento cuando sean uno con el espectador.

Obras frágiles y contundentes al mismo tiempo,

nos invitan a sumergirnos en una serie de armonías delicadas y contrastes difusos.

Tonalidades enlazadas que son como cartografías encontradas.

Elementos bordados, adheridos, se construyen a sí mismos danzando sin fin, modelando un camino visual.
El espacio y el tiempo se evidencian por contraste.
La artista juega con elementos físicos para logar una serie de encuentros entre disciplinas.
Los relatos se enciman, como un rompecabezas,

se ajustan,formando un sendero hacia rumbos inciertos.

Imágenes que resaltan el vacío, lo invisible,

el aura misma de la obra.

A través de silencios, de espacios y retazos

Gisel Nunes crea una fórmula única,

en la que podemos escuchar la no sonoridad,

y podemos vislumbrar más allá de los colores,

guiados por la línea bordada que es el camino a seguir.

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