Biografía
Soy Javier García, nacido en Godoy Cruz, Mendoza, en 1975. Mi familia se mudó a Viedma, Río Negro, cuando era pequeño, y aunque hubo idas y vueltas entre Mendoza y Viedma, finalmente me asenté en esta última ciudad en 1997.
Fue en ese año que descubrí mi pasión por el teatro, que me enseñó a expresarme de manera creativa y a «volar». Aunque también tomé cursos de fotografía, fue el teatro lo que inicialmente me cautivó. Sin embargo, años después, mi interés por la fotografía resurgió y comencé a capturar la belleza de los paisajes naturales de Viedma, desde el mar y los acantilados hasta los médanos y caminos rurales.
Hoy en día, disfruto interviniendo estos lugares con objetos y actores, y luego editando las imágenes de manera artística. Es un proceso que me apasiona y me permite expresar mi creatividad de manera única. Estoy emocionado de seguir explorando y creando nuevos proyectos que reflejen mi visión y estilo.
Reseña Curatorial
Energía latente,
en busca del origen.
Volver a las raíces, sin salir, interiorizando.
Javier García destaca un telón de fondo,
un desierto protagonista que emerge
para recuperar lo propio,
o para recordarnos lazos perdidos en un mar de comunicaciones absurdas.

Con imágenes simples,
poéticas, de movimientos fugaces,
Javier nos hace comprender nuestra fragilidad.
Renacer en un viaje hacia lo que vendrá.



En sus fotografías contrasta las figuras
que son partes de un todo simbólico,
intentando una conexión a través un fondo inmanejable.
Lo que parecía natural ya resulta extraño.
Aguafuertes que son una representación teatral.

Esta serie de obras es consecuencia del momento presente.
De manera metafórica, Javier García logró retratar la emoción que permanece escondida en nuestros inconscientes.
Dejando de lado la racionalidad, indagamos por una respuesta.
Estar unidos en una red interminable de informaciones entrelazadas.

Javier García hace referencia a una vuelta de la Naturaleza que es inevitable, incomprensible,
y cuestiona el lugar que ocupa el hombre en este escenario,
ya no como hacedor y dueño de de todos los elementos,
sino como náufrago.

Acerca del concepto de Aura de Walter Benjamin y la resignificación de los ecosistemas autóctonos en la obra de Javier García.
Javier García trata de asir en un instante un conjunto de impresiones físicas, sensoriales y emotivas que dejaron una huella, se convirtieron en momentos, en “no lugares”, o sitios transformados por la acción del hombre, y luego por su visión particular, retratando desde un lugar simbólico.
Esta serie de escenarios, se convierten en el centro de un universo individual, en emplazamientos mágicos. Pasajes a otras dimensiones fuera del tiempo colectivo, hacia el tiempo personal, inventado, buscado e idealizado.
Parajes iluminados por un aura que otorga brillo y misticismo, el artista retrata con nostalgia vestigios de un ecosistema que ya resulta extraño. La luz y las sombras aportan a este juego de contrastes, las veladuras formadas por la superposición de tintas prefiguran la desaparición, la ausencia, de lo que aún existe.
Las obras de Javier García nos hacen meditar en una nueva añoranza: La naturaleza que desconocemos, pero que al mismo tiempo, nos resulta familiar a través de las reproducciones.
La definición del concepto de “aura” de Walter Benjamin puede ser el punto de partida para esta serie de estampas que ilustran el halo que sigue proyectando este ecosistema a pesar de su continua desaparición. La naturaleza será el nuevo «original irreproducible» de nuestra era.
“Definiremos esta última como la manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar). Descansar en un atardecer de verano y seguir con la mirada una cordillera en el horizonte o una rama que arroja su sombra sobre el que reposa, eso es aspirar el aura de esas montañas, de esa rama”.
Walter Benjamin – La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica-.




























