BRUCE DERRICK WILLIAMS


Las obras de Bruce Derrick Williams recrean situaciones posibles de una realidad cercana, televisiva.

A pesar de su familiaridad,

nos producen una sensación de extrañamiento, desviándonos de su contexto temporal.

A través del escepticismo, la mirada forja un recorrido que nos

resulta placentero al sabernos confrontados directamente.

Bruce Derrick Williams describe de manera irónica una serie de personajes y escenas

que son más plásticos que humanos, y que, desenmascarados, se ríen de nosotros.

Íconos Pop se mezclan con escenografías cinematográficas.

La obra de Bruce nos sumerge en el sueño de lo real maravilloso.

Poesía visual de lo que resulta inabarcable de describir con la mirada.

Despliegue de imaginería que sólo podríamos encuadrar dentro de una

mitología pop que funde,

en la alquimia de lo surreal,

lo que es propio con lo ajeno y artificioso.

Contrastes.

figuras fragmentadas que son parte de un todo.

Los colores vibran imaginados, como signos.

Tonalidades pensadas.

La mixtura de lo latino con algo europeo,

Bruce Derrick Williams logra unir corrientes

que ilustran la mixtura

de nuestro continente.

La magia hallada en escenas que pasan a ser una instantánea

es experimentada desde un lugar personal.

Los distintos escenarios se suceden,

describiendo momentos que fueron o pudieron haber sido.

Todo esto es retratado con una mirada particular, plena de colores propios.

Las distintas etapas de la Historia del Arte

son enmarcadas en una visión posmoderna que pertence al futuro, a una nueva mirada.

Capas de color que viven,

delineadas por un horizonte que separa lo fantástico de lo real.

Para Bruce la pintura es una forma simbólica de retratar el cosmos.



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