HUGO RIVELLI: Entre máscaras, bufones y demonios

Las obras de Hugo Rivelli recrean situaciones posibles de una realidad cercana,y al mismo tiempo lejana, histórica.

A pesar de su familiaridad,

nos producen una sensación de extrañamiento, desviándonos de su contexto temporal.

A través del escepticismo, la mirada forja un recorrido que nos

resulta placentero al sabernos confrontados directamente.

Los diferentes personajes que nos presenta el artista se muestran pasionales, tensos, crispados en cada acción por una fuerza sobrenatural.

Un halo de picardía y maldad rodea a cada uno de ellos, libres de todo juicio, desplegando malabares, escondiéndose detrás de antifaces.

Hugo Rivelli describe de manera irónica una serie de caracteres que son más plásticos que humanos, y que, desenmascarados, se ríen de nosotros.

Humorísticos, nos toman desprevenidos y juegan con nosotros al reflejarnos. Las caretas ya fueron desechadas.

Desde un plano adyacente, ellos acechan y nosotros nos observamos.

Hugo Rivelli crea una obra crítica que nos enfrenta seduciéndonos. De manera acordada se puede ver lo que no se desea.

La sorna y el despojo al retratar a una sociedad capitalizada, demonizada en su absurdo.

Casi sin proponérselo cita a Goya, Velázquez o Guillermo Facio Hébequer con sus imágenes de aguafuertes y contrastes que muestran facetas críticas de la realidad.

Todos ellos describieron su momento social e histórico con un lenguaje visual que es atemporal e inclasificable.

UN TEATRO DE MÁSCARAS

Como en un carnaval,  actores, bufones y algunos demonios terrenales se presentan en la obra de Hugo Rivelli en la piel de personas comunes y corrientes.  

Teatrales, las escenas se continúan dispares y anecdóticas, cotidianas y surreales, una danza de representaciones constante.

Con un lenguaje plástico variado, el artista escribe un guión que puede pasar desapercibido en el contexto visual.

Nos propone la elección de cambiar el presente, en última instancia decidiremos ser o continuar actuando?

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