«Mi trabajo explora la relación delicada entre la humanidad y el mundo natural. A través de mi arte, busco capturar la belleza y la fragilidad de la naturaleza, abordando también el impacto de la actividad humana en el medio ambiente.
Trabajo principalmente con acrílico sobre lienzos de gran formato. Además, dibujo con tinta china sobre páginas de libros antiguos; ambos medios provienen de árboles talados, los cuales redefino mediante mi arte. El uso de tonos mayormente neutros —negro, blanco, gris y marrón— refleja la esencia cruda y sin filtrar del mundo natural.
En mi serie reciente, «Guardianes Silenciosos,» me he enfocado en el tema de la
deforestación, específicamente en las Yungas y regiones montañosas de Tucumán. El negro que utilizo representa los restos de árboles que alguna vez se alzaron imponentes, ahora reducidos a cenizas y carbón. Mis composiciones son intencionalmente minimalistas, reduciendo los paisajes a sus formas esenciales para contrastar con el lienzo blanco, que simboliza lo que queda después de la deforestación… la ausencia de vida.Gillian Paine
Mi trabajo es tanto un tributo a la belleza de la naturaleza como un llamado a su preservación. Mi objetivo final es crear arte que no solo resuene estéticamente, sino que también involucre al espectador en un diálogo sobre el medio ambiente. Creo que el arte tiene el poder de inspirar el cambio.
Biografía
Nacida en Buenos Aires, pasa su infancia en Tucumán rodeada de naturaleza exhuberante, en un hogar donde se respiraba arte.
Su padre, experto en la pintura ecuestre, quien además hacía retratos de paisajes y capillas del Norte y la Pampa argentina en sus momentos libres, le enseñó mucho desde una temprana edad.
A los doce años ingresó pupila a St. Georges College en Buenos Aires, donde tuvo una excelente escuela artística y se recibió obteniendo las calificaciones más altas en el “International Baccalaureate” de Arte.
Al casarse se mudó a Tucumán y comenzó la carrera de arte en la Universidad Nacional de Tucumán, pero los caminos de la vida la llevaron por otros lados.
Luego, cuando sus cuatro hijos llegaron a la mayoría de edad, es cuando decidió finalmente dedicarse de lleno a su carrera, participando en diversos salones regionales y exposiciones colectivas e individuales.
En la actualidad vive y trabaja en su atelier en Yerba Buena, Tucumán, inmersa en las Yungas, que la inspiran en su actual colección. Además incursiona en diferentes medios artísticos, incluyendo cuadros abstractos diseñados con materiales orgánicos que forman parte de otra colección en “Estudio Pared”.
Reseña Curatorial
Energía latente,
en busca del origen.
Volver a las raíces, sin salir, interiorizando.
Gillian Paine destaca un telón de fondo,
un follaje protagonista que emerge
para recuperar lo propio,
o para recordarnos lazos perdidos en un mar de comunicaciones absurdas.

Con imágenes simples,
poéticas, de movimientos fugaces,
la artista nos hace comprender nuestra fragilidad.
Renacer en un viaje hacia lo que vendrá.



Gillian Paine contrasta las figuras
que son partes de un todo simbólico,
intentando una conexión a través un fondo inmanejable.
Lo que parecía natural ya resulta extraño.
Tintas que son una representación teatral
de lo que podría ser una selva.

Esta serie de obras es consecuencia del momento presente.
De manera metafórica, Gillian logró retratar la emoción que permanece escondida en nuestros inconscientes.
Dejando de lado la racionalidad, indagamos por una respuesta.
Estar unidos en una red interminable de informaciones entrelazadas.

Gillian Paine hace referencia a una vuelta de la Naturaleza que es inevitable, incomprensible,
y cuestiona el lugar que ocupa el hombre en este escenario,
ya no como hacedor y dueño de de todos los elementos,
sino como náufrago.

Acerca del concepto de Aura de Walter Benjamin y la resignificación de los ecosistemas autóctonos en la obra de Gillian Paine.
Gillian Paine trata de asir en un instante un conjunto de impresiones físicas, sensoriales y emotivas que dejaron una huella, se convirtieron en momentos, en “no lugares”, o sitios transformados por la acción del hombre, y luego por su visión particular, retratando desde un lugar simbólico.
Esta serie de escenarios, se convierten en el centro de un universo individual, en emplazamientos mágicos. Pasajes a otras dimensiones fuera del tiempo colectivo, hacia el tiempo personal, inventado, buscado e idealizado.
Parajes iluminados por un aura que otorga brillo y misticismo, la artista retrata con nostalgia vestigios de un ecosistema que ya resulta extraño. La luz y las sombras aportan a este juego de contrastes, las veladuras formadas por la superposición de tintas prefiguran la desaparición, la ausencia, de lo que aún existe.
Las obras de Gillian Paine nos hacen meditar en una nueva añoranza: La naturaleza que desconocemos, pero que al mismo tiempo, nos resulta familiar a través de las reproducciones.
La definición del concepto de “aura” de Walter Benjamin puede ser el punto de partida para esta serie de estampas que ilustran el halo que sigue proyectando este ecosistema a pesar de su continua desaparición. La naturaleza será el nuevo «original irreproducible» de nuestra era.
“Definiremos esta última como la manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar). Descansar en un atardecer de verano y seguir con la mirada una cordillera en el horizonte o una rama que arroja su sombra sobre el que reposa, eso es aspirar el aura de esas montañas, de esa rama”.
Walter Benjamin – La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica-.










