Carlos Aguilar: Relatos desde la selva


«Soy orgullosamente costarricense. Escribo desde muy joven y practico la meditación.

Creo en la fraternidad universal y me complace la creencia en un Ser Superior.

Amo la naturaleza y los animales, en especial a los perros.

Tengo la firme creencia de que el mundo fisico está plagado de armonías las cuales debiéramos poder vivenciar y compartir. El mundo es música. La poesía instrumentaliza ese mundo y nos puede dejar el alma pletórica de sueños al igual que de crudas realidades».»

Presentación

Tengo 75 años. Pensionado. Mis estudios universitarios fueron en administración y psicología.

Hoy me dedico a escribir y a pintar de manera autodidacta.

Trabajo en arte todos los días. Mis cuadros están siempre precedidos de trabajo previo: bocetos, definición de temas, escogencia de técnicas y materiales.

Por lo general el arte final es un resultado para mí mágico e inesperado.

Tal vez por eso prefiero el arte abstracto, algunas veces con detalles temáticos más bien disfrazados.

Amo el color. Casi no uso el color negro.

Amo el proceso creativo diario y siempre diferente.

Yo pinté la portada de mi reciente libro de poesía.

Carlos Eduardo Aguilar


Reseña curatorial

Carlos Aguilar es un artista costarricense.

En sus obras se pueden ver influencias de una civilización que es al mismo tiempo familiar y desconocida.

Mostrando los colores de la jungla, percibimos la vibración de antepasados que tal vez fueron terrestres o celestiales.

Personajes extraños: ni animales,

ni vegetales,

ni humanos.

Permanecen escondidos y nos observan desde el follaje.

Navegando en mares de ensueño, los elementos confluyen en extrañas sintonías.

Los animales de los «Cuentos de la Selva» de Carlos Aguilar son abstractos.

Enredados en arquitecturas, redes y casas primitivas, son el recuerdo de lo ambiguo.

Una cultura olvidada, ánimas que son híbridos de seres orgánicos e inorgánicos.

Espesura,

desde el misterio, murmuran los cantos del trópico.

Las obras de Carlos Aguilar surgen desde la intención de abarcar un

paisaje y un conjunto de estados emotivos -ligados a los sentidos- en un retazo,

en fragmentos que son como breves poesías.

Las evocaciones se imbrican:

Los aromas, asociados a los colores,

y estos enlazados a un canto, a una melodía de la tierra y el agua.

Con nostalgia de sucesos que fueron vividos en mitos,

y capturados a través de impresiones espontáneas,

Carlos Aguilar expresa un relato posible de lo que es o fue la selva de Costa Rica.

Desde un dibujo entramado, nos recuerda que aún habitan divinidades de la naturaleza entre nosotros,

esperando por un nuevo amanecer…

Las formas, los colores,
Las luces, los silencios,
Que conforman mi entorno
Alegran mis pinceles
Y mis lienzos.
Me provocan
La paz de mis momentos
Impregnada en mis cuadros
Y bocetos.
Me iluminan el alma,
Me generan sonrisas,
Profundizan mis ansias,
Constituyen mi vida.

Carlos Aguilar

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