
Las obras de Walter Suáréz recrean situaciones posibles de una realidad cercana, televisiva.
A pesar de su familiaridad,
nos producen una sensación de extrañamiento, desviándonos de su contexto temporal.
A través del escepticismo, la mirada forja un recorrido que nos
resulta placentero al sabernos confrontados directamente.
Walter Suárez describe de manera irónica una serie de personajes y escenas
que son más plásticos que humanos, y que, desenmascarados, se ríen de nosotros.
Íconos Pop se mezclan escenografías cinematográficas.


La obra de Walter Suárez nos sumerge en el sueño de lo real maravilloso.
Poesía visual de lo que resulta inabarcable de describir con la mirada.
Despliegue de imaginería que sólo podríamos encuadrar dentro de una
mitología pop que funde,
en la alquimia de lo surreal,
lo que es propio con lo ajeno y artificioso.

Contrastes.
figuras fragmentadas que son parte de un todo.
Los colores vibran imaginados, como signos.
Tonalidades pensadas.

La mixtura de lo latino con algo europeo,
Walter Suárez logra unir corrientes
que ilustran la mixtura
de nuestro continente.
La magia hallada en escenas que pasan a ser una instantánea
es experimentada desde un lugar personal.
Los distintos escenarios se suceden,
describiendo momentos que fueron o pudieron haber sido.
Todo esto es retratado con una mirada particular, plena de colores propios.
Las distintas etapas de la historia del arte
son enmarcadas en una visión posmoderna que pertence al futuro, a una nueva mirada.
Momentos históricos o imaginados representados con una nueva visión.

Capas de color que viven,
delineadas por un horizonte que separa lo fantástico de lo real.
Para Walter la pintura es una forma simbólica de retratar el cosmos.




















