Nací en Santiago de Chile, el día de la mujer del año 1974. Curiosa y sensible,
crear ha sido parte de mi vida en toda su amplitud. Desde pequeña, mis manos
han sido un preciado regalo, con las que disfruto jugando, sintiendo,
experimentando con colores, formas, texturas e imágenes, buscando belleza y
plasmar mi esencia.
Como socióloga, coach y terapeuta psicocorporal, he acompañado a personas,
equipos y organizaciones a crear y transformar mundos, generando espacios
seguros y con bienestar donde cada persona conecte con sus propios recursos
para desplegar su potencial.
Mi dimensión artística se inició en mi niñez de manera autodidacta, explorando, lo que fue apoyado por mi profesor de arte del colegio. Luego, tímidamente comencé a aprender diferentes oficios y técnicas tales como la orfebrería, la cerámica y la pintura, puliéndose a través de cursos y talleres con ceramistas y pintoras chilenas.
Al universo de la escultura salté hace aproximadamente 5 años. A partir de un
proceso personal, me encontré naciendo desde el barro, con una fuerza brutal y
conciencia luminosa. Esta experiencia me hizo volver a conectar con el
sentimiento primario de volcar hacia afuera mi paisaje interno, sin miedo y con
toda mi presencia y claridad.
Desde entonces, formalicé esta exploración, aprendiendo de y con escultores
experimentados que generosamente me han enseñado diferentes técnicas,
métodos y el uso de herramientas, Me han acompañado también a dominar el
lenguaje artístico, a entender de composición y a integrar materiales diversos
como la cerámica, el fierro y la madera buscando mi propio estilo. En este proceso de aprendizaje, he desplegado habilidades y recursos que conectan a mis manos, mi corazón y mi alma.
La escultura se ha convertido en una práctica que me introduce en un espacio
sagrado, donde me encuentro como mujer, sanando capa tras capa de mi historia.
En este proceso, me conecto con un viaje interior que siempre se transforma en
una obra concreta, palpable, que interpreta mi sentir y que se conecta con otros
sentires que la reinterpretan desde su propia historia y vivencia.
Me maravilla lo inimaginable de este proceso…
Mis obras nacen desde una sensación profunda que emerge entre mis manos, mi
cuerpo, mi corazón y mi alma … las voy macerando entre sueños, en mis
desvelos, en mis propias sensaciones y vivencias. Nacen de mi vientre, de mis
dudas y conflictos, de mi claridad y mi sombra, de mis deseos y calvarios.
Claudia Arratia juega con la materia,
en una búsqueda interna interpretando historias
maneras de hacer y sentir lo femenino en un dialogo permanente con la naturaleza
Lazos de sangre, vínculos, entramados universales que nos rodean.
La artista habla de lo que nos une a la tierra y a nuestros antepasados.
Las escenas son capturadas a vuelo,
en una fuga de impresiones,
dando origen a esculturas que vibran en el momento, mientras las observamos.
Desde el puro sentir, alumbrándose a sí misma a través de sus figuras-amuletos,
descubriendo las posibilidades de la materia y la sensualidad que nace del contacto con
ella, invitan a palpar las texturas del material inerte, pero que en sus manos cobran vida y
expresan su íntima espiritualidad.



La obra emerge por sí misma.
surgiendo con fuerza a partir de un proceso personal,
Intentando sanar vínculos y canalizar experiencias vitales
A través de sus manos, el espíritu evoluciona, mientras que la creación va madurando.
En este proceso, el arquetipo de la mujer y lo femenino en diversas fases desde madres,
amantes, buscadoras fusionadas a la naturaleza, a veces en forma de árbol, de raíz, de
agua, de cimiento y piedra angular que da sostén a una historia.
Las obras de Claudia Arratia pueden compararse con los primeros amuletos,
objetos mágicos de las primeras civilizaciones,
Figuras que eran creadas para invocar la fertilidad y asegurar la vida…
Relatos familiares se unen a la creación como símbolos de protección y devoción.



El resultado de su proceso es la unión total
de la artista con sus creaciones, dejando en ella partes de sí misma.
Sus obras son capaces de ser relatada desde distintos ángulos,
Plasmando aprendizajes vitales y búsquedas individuales y colectivas.
Desde su creación, el arte aparece como camino sagrado hacia la sanación y
transformación de una vida más plena y consciente.



