Contrastes.
figuras fragmentadas que son parte de un todo.
Los colores vibran imaginados, como signos.
Tonalidades pensadas.
Rostros que surgen de formas geométricas.
Miradas que se ocultan demostrándose
firmes, atemporales.
Capas de color que viven,
delineadas por un horizonte
que separa lo fantástico de lo real.
Espías,
deidades geométricas que observan,
desde una realidad imaginada.
En nuestra mente las ideas emergen
expandiéndose a través de las emociones.
El sentir nos recorre y termina siendo materia,
a través de las acciones.
Pao Inchauspe juega con la mirada,
para perderse en viajes hechos de sensaciones.
Recorridos que son metáforas de meditaciones,
componen un todo armónico.
En el hacer, Pao se va encontrando a sí misma.
Sentir no está de más,
dejarse ir tras los colores.
Las luces y sombras son la fuerza que mueve,
la conexión visual que está brindándonos
posibles lecturas de su obra.
Al final del camino ocurre una nueva historia,
la creatividad siempre propone nuevas tonalidades.
Pao Inchauspe logra que nos cuestionemos y nos invita a seguir indagando
en lo alternativo,
en aquello que nos permite seguir pensando.
Texturas e imágenes que nos invitan a reflexionar
acerca de nuestra relación con el todo.
Conexión.
Desconexión.
Figura.
Fondo.
Observación infinita a través de un espejo de miradas enfrentadas.
Naturalmente, nos vamos reflejando,
hasta que nos hallamos.


























